Grandes fracasos y lecciones para el futuro

Posted on marzo 4, 2011 por

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La competencia en mundo de la tecnología cambia todos los días, es una industria muy dinámica en la cual ser exitoso hoy no implica continuar siéndolo en el futuro. El éxito está no solo en crear un nuevo producto o servicio primero que los demás, es además estar constantemente mejorando y buscando nuevas innovaciones. Y hacerlo antes que la competencia. Esto ha ocurrido desde hace mucho tiempo, sin embargo algunas empresas no han aprendido la lección y hoy tienen problemas para mantener su posición en el mercado.

Durante la primera mitad del siglo XX la marca Facit era común y reconocida en más de 100 países. Nacida en los años 20 en un pequeño pueblo de Suecia, su principal producto eran las calculadoras mecánicas. Durante los años siguientes gracias a la calidad de sus productos y a la habilidad de negocios de sus directores, llegó a exportar calculadoras mecánicas a casi todo el mundo. Su nombre era una marca reconocida en la época, y su éxito llegó a tal punto que el mismo Pelé fue a visitar la fábrica durante el mundial de fútbol de 1958.  Durante los años 60 continuó su expansión, a pesar de que en Japón ya habían empezado a producir calculadoras electrónicas. Inicialmente éstas eran más costosas que las de Facit, por lo que la empresa confió en su experiencia con equipos de mecánica fina. Aunque esta estrategia funcionó en un principio, los japoneses poco a poco amenazaban con sus productos. Al ver esto en Facit trataron primero de aliarse con ellos, pero en los años 70 llegó el momento en que las calculadoras electrónicas llegaron a ser más baratas que las mecánicas. Entonces los japoneses les dieron la espalda y Facit colapsó en cuestión de un año. Poco tiempo después de tener las mayores ganancias de su historia la empresa tuvo que ser vendida en un mínimo valor.

Al mismo tiempo en que Facit era desmantelada, Digital Equipment Corporation era una de las estrellas de la recién nacida era de la información. Sus minicomputadores contaban con muchas de las funciones de los grandes mainframes de IBM a un precio asequible para empresas medianas. Así pasó una década pero en los años 80 apareció el computador personal que todos conocemos. DEC estimó que éstos nunca llegarían a cubrir las necesidades de las empresas y continuó con nuevas generaciones de minicomputadores, los cuales continuaron vendiéndose muy bien hasta que llegó el momento en que los microprocesadores para computadores personales tuvieron la misma capacidad que los minicomputadores de DEC. La reacción llegó tarde y comenzó un declive vertiginoso. Justo después de tener ganancias récord en la segunda mitad de la década de los 80, a mediados de los años noventa lo que quedaba de Digital fue vendido a Compaq.

Las historias de Digital y Facit son casos de estudio en las escuelas de negocios, sobre la forma equivocada de hacer las cosas. Sin embargo casos similares se han repetido en la última década. Yahoo a pesar de llegar primero a Internet es cada vez menos relevante. Nokia ha decidido continuar sólo con Symbian a pesar de ser un sistema muy inferior al de sus competidores. Ignorar las señales del mercado puede costarles caro, tal como les sucedió a DEC y a Facit. Incluso los nuevos grandes jugadores como Google y Facebook no tienen garantizada su supervivencia en el mediano plazo. Así como surgieron de proyectos de garaje y superaron a competidores multimillonarios, en cualquier momento les puede suceder lo mismo y pueden quedar rezagados frente a otros proyectos de garaje. Sus directivas parecen conscientes de ello, dada la cantidad de nuevos productos que ofrecen. Seguramente habrán repasado la historia, pero no es posible anticiparse a lo que pueda suceder. Esta dinámica continúa y mas adelante se sabrá si sus decisiones fueron acertadas o no.

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